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Olvido García Valdes

Translated by Forrest Gander

Olvido García Valdes has published a number of books of poems. An anthology of her work, Racines d’ombre, has been translated into French by Jean Yves Bériou and Martine Joulia and published in 2010. Poesía reunida (1982-2008) brings together her collected poems.

de caza nocturna

Recordar este sábado:

las tumbas excavadas en la roca,

en semicírculos, mirando

hacia el este,

y la puerta de la muralla abierta

a campos roturados, al silencio

y la luz del oeste. Necesito

los ojos de los lobos

para ver. O el amor y su contacto

extremo, ese filo,

una intimidad sólo formulable

con distancia, con una despiedad

cargada de cuidado.

Así, aquella nota, reconocer en ella

la costumbre antropófaga, un hombre come

una mujer, reconocer

también la carne en carne

viva, los ojos y su atención extrema,

el tiempo y lo que ocurrió.

Alguien lo dijo de otro modo: creí

que éramos infelices muchas veces; ahora

la miseria parece que era sólo un aspecto

de nuestra felicidad. La dicha

no eleva sino cae

como una lluvia mansa. Recordar

aquel sábado en febrero

tan semejante a éste de noviembre.

Cerrar los ojos. Fatigarse subiendo,

tú sin voz,

con un cuaderno en el que anotas

lo que quieres decir.

La no materialidad de las palabras

nos da calor y extrañeza, mano

que aprieta el hombro,

aliento cálido sobre el jersey.

Para el resecamiento un aljibe de agua,

los ojos de los lobos

para ver. El contexto

es todo, transparente

aire frío. Aproximadamente así:

campesinos del Tíbet

sentados en el suelo, en semicírculos,

aprendiendo a leer al final del invierno,

cuando el trabajo es poco, se trata

de una foto reciente, están

muy abrigados; o una paliza

de una violencia extrema

a un muchacho, y que el tiempo

pase, que cure, como una foto antigua.

Tres mariposas, a la luz de la lámpara,

han venido al cristal.

 

from night hunt

Remember this Saturday:

tombs excavated from rock,

in semicircles,

facing east,

and the gate in the wall open

to broken fields, to silence

and western light. I need

the eyes of wolves

to see. Or love with its radical

contact, that edge,

an intimacy measured only

in distance, its want of pity

charged with tenderness.

So, on that note, acknowledging

the cannibalistic custom, a man eats

a woman, acknowledging

that flesh lives

on flesh, on eyes and their acute attentiveness,

on the time and what took place.

Someone put it elsewise: many times

I thought we were unhappy; now

that misery seems to have been only a face

of our happiness. Bliss

doesn’t rise but falls

like softest rain. Remember

that Saturday in February

so like this one in November.

Close your eyes. Wear yourself out

climbing on, you without your voice,

carrying that notebook in which you write

things you’d like to say.

The non-materiality of words

blasts us with heat and surprise, a hand

squeezing a shoulder,

warm breath on a jersey.

To the parched, a jug of water,

the eyes of wolves

to see. Context

is everything, cold

transparent air.  Something like this:

Tibetan farmers

sitting on the ground, in semicircles,

learning to read at winter’s end,

when work is done, they’re discussing

a photograph, they’re

wrapped up warmly; or a boy

beaten to a pulp,

who time leaves behind,

who is restored, like some old photograph.

Three moths, at the lamp’s light,

enter the glass.

 

de Del ojo al hueso,

Poema Instancias Subjuntivas (iii)

Transmuta en campos y hermosura

lo que no se expresa, mira

las mieses, nota el viento, siente

la luz, respira la médula

del mundo, rehaz lo podre

en enjambre y avanza, escucha

su zumbido, toma miel. Di

nombres compañeros, invoca

compañeras. No cejes. Girasoles

y cuervos velan tu corazón. Ablanda

el entrecejo, nutre lo magro. Dispón

vigas de cedro y tablazones

de haya, apacienta entre lirios, mas no olvides

que ira hay en la sabiduría, resplandor

de candela. Llama, di

al viento: ven viento, limpia

esos cielos. Reposa en él los ojos.

 

from From the eye to the bone,

Subjective Instances (III)

Transmute into fields and loveliness

what you can’t express, consider

the crops, note the wind, absorb

the light, sop up the pure marrow

of the world, transform the putrid offering

into a swarm of bees and keep going, listen

for the buzzing, taste the honey. Give

your friends names, invoke

soulmates. Don’t quit. Sunflowers

and crows stand watch over your heart. Smooth

out your brow, plump up a little. Set out

cedar beams and beech

planks, graze in the lilies, but don’t forget

the gall in good judgment, the radiance

in a candle. Call out, say

to the wind: come wind, prepare

the skies. Let your eyes rest there.

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